SONATA DE OTOÑO

Con permiso del mágnifico Bergman, allá donde se encuentre, aunque “mi”  Sonata no es tan triste, en todo caso agridulce…

Como he dicho en otra ocasión, mi estación favorita es el Otoño, y si es en Madrid más aún, en tardes como las de primeros de Octubre todavía puedes pasear bajo el Sol anaranjado ,que ilumina pero no calienta, por las calles de Madrid. Justo hace un año recuerdo por estas fechas ir camino hacia la universidad y tener que pararme un momento mientras sonaba ”fall” de los Editors ,en mitad de Príncipe de Vergara, a admirar el cielo entre púrpura y anaranjado mientras me preguntaba si  sería del mismo color en cualquier otra ciudad europea, casualidades de la vida un año después, decidí que ya que en nada vería el ocaso otoñal en Londres era hora de despedirme de la luz de Madrid, asi que me planté mis “converse” y esta vez con “flake plastic trees” como banda sonora recorrí el centro despidiendome de mi amante más fiel: Madrid.

Aunque la semana comenzó con tonos anaranjados, con el paso de los días la luz se tornó gris, y la lluvia fué tomando protagonismo (supongo que comenzaré a acostumbrarme); tras haber pasado los últimos meses tostandome al sol, no fue ninguna experiencia desagradable y cuando me encontré de repente deambulando por el centro totalmente empapada desembocando en Gran via empecé a recordar…

La vuelta de vacaciones y los primeros días de colegio eran los mejores, recuerdo que a mediados de octubre es cuando comenzaban las miles de clases particulares a las que mi madre me apuntaba, ( Judo, inglés, piano,natación…) y cuando comenzaba mi estricta agenda semanal, pero hasta entonces me podía permitir cierta libertad , recuerdo que a la vuelta  siempre estrenaban la típica película de disney o  infantil que llevabas todo el verano esperando  poder ver, pero no sólo la película en sí era la causante de mi euforía; supuestamente hace 16 años el centro de Madrid no es lo que es ahora ,o eso me hacía creer mi madre, que  siempre evitaba salir de los límites del barrio de Salamanca por mucho que yo le insistiera; aunque no la madre de mi mejor amiga, la cual siempre nos llevaba a los cines de Gran Via. Recuerdo todavía la sensación de ir subida en el 1 mirando a la gente a mi alrededor, el mundo visto a través de mis gafas de culo de vaso de por aquel entonces, se asemejaba a un Paris (desconocido por mí en aquella época) lleno de mujeres sofisticadas en plena “vie en rose” saliendo de trabajar, caminando bajo la lluvia o esperando  a su amante, recuerdo como soñaba con ser como ellas, con ser mayor, con ser libre..

En una de las peregrinaciones hacia Sol y Gran Via me enamoré por primera vez, un amor que ha perdurado en el tiempo y que con mayor o menor asiduidad permanecerá..mi amor por el “Círculo”. Para los ojos de una niña de siete años, este lugar suponía el palacio de cuento de hadas para cualquier príncesa, soñando con    que dentro se sucedían bailes y  mil fiestas llenas de romanticismo heredado de la belle époque europea y esperando ser algun día la protagonista.

Tras la ventana del autobús recuerdo que observé a una joven de unos ventitantos refugiandose de la lluvia bajo la entrada, todavía recuerdo que llevaba una gabardina roja y que fumaba mientras tenía l a mirada pérdida  en el tráfico d ela Gran via, mientras la miraba pensé que estaría esperando a algun caballero a que le hiciera compañia en las lluviosas tardes de octubre; no le dí mas importancia y seguimos avanzando hacia mi destino que por aquel entonces era “la tostadora valiente”; cuando salimos del cine volvimos a pasar por el círculo y recuerdo que la misma joven que me había llamado la atención ,estaba sentada junto a su acompañante en una de las mesas al lado de la cristalera, y recuerdo que me miró y me lanzó una sonrisa…

Después de desembocar en Gran Via, con el bullicio de un martes a la salida dle trabajo, decidí refugiarme de la lluvia (la cual estaba impregnada en el rojo de mi gabardina nueva) y del ruido ,pensé que llevaba tiempo sin pasarme por ahí, y después de ver una exposición sobre fotografía decidí tomarme un café ; al lado del ventanal, y observar como se ve el mundo a través de las cristaleras del “Círculo”… mientras miraba ensimismada la lluvia en pleno centro me percaté de una niña cogida de la mano de su madre y con uniforme que me sonreía…en esta ocasión ni ella tenía gafas, ni yo una buena compañia.

3 comentarios para “SONATA DE OTOÑO”

  1. Me hubiera gustado ir contigo y haber intentado ser esa buena compañía :)

    Como siempre, me ha encantado pero, como siempre, hay algo triste, porque parece que todo suena a despedida.

    Un beso Cat

  2. Gracias, eso es porque siempre me intento despedir de la melancolía que me acompaña jeje un besazo

  3. [...] favorita es el Otoño, y si es en Madrid más aún, en tardes como las …Ver el artículo originalSONATA DE [...]

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